Sáb. Dic 3rd, 2022
Familia Bach
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CONCIERTOS DE BRANDENBURGO

JOHANN SEBASTIAN BACH

El
Concierto de Brandenburgo nº 4 en Sol mayor, BWV 1049 es un concierto
típicamente alemán de “reunión de gustos”, que combina magistralmente
elementos franceses e italianos, con un grupo solista formado por dos
flautas dulces y violín. El tierno y desenfadado primer movimiento hace
pensar en una escena campestre, con las flautas dulces imitando una
pareja de aves cantoras sobre la que destaca la parte del violín, llena
de virtuosismo. Contrasta el segundo tiempo, una solemne zarabanda en
tono menos a la que sigue un Presto, que se caracteriza también por su
seriedad y que constituye una síntesis genial de las formas típicamente
barrocas de la fuga y el concierto.

El Concierto de Brandenburgo
nº 5 en Re mayor, BWV 1050 es el más notable e importante de la
colección. A falta de un futuro descubrimiento que invalide esta
afirmación se puede decir que el quinto Concierto de Brandenburgo es el
primer concierto para teclado que se conoce, anterior con mucho a los
conciertos para órgano de Haendel, aunque ciertamente tienen como
antecedentes algunos fragmentos con órgano o clavicémbalo concertante
del propio Haendel o de otros compositores, pero que, en cualquier caso,
no puede decirse que son verdaderos conciertos.
Aunque la flauta
travesera y el violín también comparten el cometido de solistas, la
parte reservada al calvicémbalo es comparativamente más importante, con
una notable cadenza de sesenta y cinco compases en el primer movimiento.
El delicado segundo movimiento, marcado Affettuoso, está confiado
únicamente a los tres solistas, mientras calla la orquesta. El tercer
movimiento, Allegro, es un animado tiempo de danza, que da a los
solistas sobradas ocasiones de lucimiento.

Por el contrario, el
Concierto de Brandenburgo nº 6 en Si bemol mayor, BWV 1051 es el más
arcaizante del conjunto. Instrumentado para dos violas, dos violas da
gamba y bajo continuo, la significativa ausencia de los violines
confiere a este concierto una calidad tímbrica particularmente oscura y
velada y hace pensar en obras de la época renacentista, cuando la viola
era todavía un instrumento más apreciado y difundido que el violín. Es
el más camerístico de los seis conciertos de la colección y se cree que
Bach lo compuso para su interpretación en la intimidad del círculo
privado del príncipe Leopoldo de Anhalt_Köthen, el cual tocaba la viola
da gamba y gustaba de hacer música junto con los miembros de su
orquesta. Así pues, Bach escribió la parte de la segunda viola da gamba
teniendo en cuenta las capacidades del príncipe, ya que no plantea
excesivas dificultades, en tanto que la parte de la primera viola da
gamba, de exigencias mucho mayores, debió de estar pensada para uno de
los más grandes virtuosos de la época, Christian Ferdinand Abel, quien,
junto con Bach, formaba parte de la orquesta del príncipe. Dado que Bach
sentía especial preferencia por la viola, instrumento que solía tocar
en la orquesta del príncipe, es muy probable que se reservara la parte
de primera viola, que es la de mayor relieve.
El primer movimiento,
sin indicación precisa de tiempo, es de gran complejidad
contrapuntística. El segundo movimiento, Adagio ma non tanto, está
confiado únicamente a las violas y el bajo continuo, mientras callan las
violas da gamba. El tercer movimiento, Allegro, presenta rasgos en
común con el último movimiento del tercer concierto de esta colección:
se trata igualmente de una giga enérgica y vivaz.

A pesar de todo
el arte, toda la inspiración y toda la ciencia musical que Bach
derrochó en su composición, se sabe que estos Conciertos de Brandenburgo
nunca fueron interpretados en la residencia del margrave, y que su
autor jamás percibió el más mínimo honorario por ellos. Sin embargo, hay
que pensar que esto se debió no tanto al desinterés de Christian
Ludwig, como al hecho de que sobrepasaban con mucho las posibilidades
del destinatario: efectivamente, la orquesta del Margrave carecía de
efectivos suficientes y, sobre todo, capacitados, para hacer frente a la
extremada complejidad y a las altísimas exigencias técnicas de estas
obras. A la muerte del Margrave, en 1734, el manuscrito autógrafo de los
seis Conciertos de Brandenburgo fue tasado en la cantidad de
veinticuatro grossos. Tras diversos avatares, dicho manuscrito fue
finalmente adquirido por un antiguo discípulo de Johann Sebastian, el
compositor Johann Philipp Kirnberger (1721-1783), quien se lo regaló a
su alumna la princesa Amalia de Prusia, hermana de Federico el Grande.
En la actualidad el manuscrito se conserva en la Biblioteca Estatal de
Berlín.

Fuentes : CD. propio.

Por autodidacta

Aprendo piano , guitarra, bandurria y música.

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